ANTES DE EMPEZAR:

Este texto nació para ser leído en papel, esa es su naturaleza. Puede leerse en cualquier monitor de cualquier computadora igual que puede vivir un pájaro en una jaula, igual que puede nadar un delfín en un acuario, igual que se puede tomar una cuba en un vaso de unicel. No pasa nada, pero esa no es su naturaleza. 

Archivo-imprimir, o  “ctrl. + p”, si es una “Mac” no sé que decir.

 

PROLOGO.

5 de mayo de 2007.
7.05.11 p.m.
Dentro de quince días voy a realizar un Ironman, esta vez será el de Lanzarote, dicen que  es el más difícil del mundo ¿será? . Hoy he terminado los entrenamientos, los próximos quince días necesito recuperarme para llegar lo mejor preparado. Ahora entrené mejor que otras veces, estoy convencido que lo puedo terminar, eso no me preocupa, lo que me preocupa es estar atento, concentrado, necesito poner mucha atención a todo lo que sucede durante las 14 o 15 horas que dure la prueba. Más o menos ya se que es lo que pasa en un Ironman, ya lo he vivido y me encanta, pero nunca lo he podido contar como me gusta. Esta vez quiero hacer el Ironman de Lanzarote, y mi mayor motivación para hacerlo será terminar para contarlo, para escribirlo. Porque me gusta, porque me divierte, porque son dos cosas que me encanta hacer (Ironman y escribir) y porque tengo ganas de probar y compartir. Con el mismo miedo e incertidumbre con el que empecé el primer Ironman, con ese mismo temor y duda empiezo este relato del Ironman de Lanzarote. A ver que pasa.

IRONMAN DE LANZAROTE.

19 de mayo de 2007.

NATACIÓN.
7.01.51 a.m.
Un disparo ¿Un disparo? ¿Ya empezó? ¿Porqué nadie se mueve? ¡Que nadie se mueva! ¡Qué no pase nada!  Somos 1076 participantes de 38 países, todos listos para empezar a nadar, el mar está al frente, el sol todavía no sale, la competencia ha iniciado, yo sigo durmiendo.

El agua fría toca mis pies, 19 grados, camino hacia delante y empiezo a nadar, así empieza la natación, así empieza el primero de los 226,000 metros que tengo que recorrer,  con algo de frío. Siempre aprovecho la natación para entender un poco lo que pasa, para darme cuenta en donde estoy parado, (mejor dicho en donde estoy flotando) y recordar todo lo que tuvo que pasar para estar aquí. Recuerdo los entrenamientos, el viaje, los preparativos, las pláticas, recuerdo las noches que me he ido a dormir imaginando este momento. Hoy es el día, ya no hay más prácticas yo no hay más planeación ni ansiedad, la cuenta regresiva está en cero.
Todo mundo golpea involuntariamente al nadador que tiene enfrente (y al de a lado y al de atrás) a mi la que me golpea es la realidad  y en una mezcla de júbilo e incredulidad me doy cuenta de lo que está pasando: estoy nadando, estoy en Lanzarote y estoy en el Ironman.

Llego a la primer boya, 160 metros, dar vuelta a la izquierda y una recta de 759 metros en el mar ¿una recta? ¡Imposible!, cuando se nada en el mar no hay rectas y en mi caso se trata de grandes curvas que van de un lado a otro del grupo. Nunca he aprendido a respirar viendo hacia delante, siempre a los lados, nadador de alberca 100%, nadador de ocasión me dijo un entrenador cuando me hacía unas pruebas de ácido láctico, siempre volteo hacia el lado izquierdo, brazada, respiro, brazada, respiro, ¿Cómo se a donde voy? En realidad no lo sé, mi técnica consiste en ver que haya más personas del  lado izquierdo y confiar en  que no me estoy desviando, además siempre encuentro que mi ritmo coincide con el de alguien que está a mi lado, a mi lado izquierdo por supuesto, entonces confió en él, mi guía de nado, y no me despego. Mi único temor es que el no haga lo mismo y crea que yo lo puedo llevar a algún lugar. Pero nunca falla, la gente por lo general entrena estas cosas y mal que bien todos saben nadar en el mar, en realidad no sé si todos, a mí me basta que esta persona que está a mi izquierda lo sepa hacer.

Empezamos bien, estoy contento, me estoy divirtiendo, abajo  de mi un banco de peces nada a toda velocidad, me gusta, me siento bien, llego a la segunda boya, a la tercera, casi termino la primera de dos vueltas, todo está en orden, el ritmo de nado es tranquilo, hoy va a ser un largo día y necesito guardar energía, me acerco a la playa, veo la gente haciendo una valla y los demás triatletas saliendo del mar y regresando para dar la segunda vuelta. Me levanto, camino y oigo a toda la gente gritar “Vamos vamos,” “ ALLE, ALLE,” “GO , GO”  con calma, necesito hacer esto con calma, camino por la playa, doy la vuelta y vuelvo a entrar al mar. Esta vez el sol ya esta saliendo y se ve por encima del horizonte, la vista es increíble, la sensación inmejorable, empiezo a nadar la segunda vuelta, primera boya vuelta a la izquierda y nuevamente la elección de un guía. Esta vez no es tan fácil, mi primer opción no me cae bien, algo pasa que nos molestamos, no hay química, no sé si se molestó de que lo siguiera, si lo vi feo, no se que pasó, pero estoy incómodo, acelero el ritmo, vuelta a la derecha, regreso a la izquierda y me encuentro junto a otra persona, gorra rosa, una de las 96 mujeres que participan hoy, mucho mejor, ahora puedo seguir nadando, tranquilo, disfrutando el paseo, cada vez que veo un pez, cada que veo la luz del amanecer, recuerdo que aquí es donde quiero estar, que hoy es el día, estoy feliz. y estoy por acabar la primera de las tres partes, 3800 metros de nado y se me han ido demasiado rápido, apenas para despertar, para entrar en ritmo y para celebrar que esto ya está sucediendo. Salgo del agua, camino por en medio de todos los espectadores, busco a mi hermano y a mis papás, pero estoy algo mareado, y todo pasa demasiado rápido, llego a las regaderas, me quito el traje de neopreno, no me puedo quitar el traje de neopreno, tranquilo, con calma, me siento en medio del camino, yo a mi tiempo, si alguien tiene prisa que pase por un lado al fin el camino es ancho, esta vez yo quiero divertirme y no me voy a presionar, finalmente me quito el traje, me paro y avanzo a la primer transición, volteo al mar, ahí se queda solo, con el amanecer encima, ahí se queda y por ahora me ha regalado un gran inicio de Ironman, me siento relajado, tranquilo y aunque mi tiempo es más lento que otras veces, me siento fuerte y seguro. Me despido del mar por ahora, ya nos volveremos a ver,  le doy las gracias por dejarme nadar y no haberse puesto demasiado violento. La vista al frente, la zona de transición a pocos metros y un largo día por delante.

TRANSICIÓN 1.-
8.27.53 a.m.
Toma la bolsa de la bici, camina hasta la carpa, cambia de ropa, come algo, toma agua, ponte bloqueador, ponte los lentes, el casco, los guantes, toma agua, come algo, tómate tu tiempo, no te tardes, los lentes, el casco, los calcetines, sécate el agua , toma agua, el bloqueador, los calcetines, sécate, toma agua, los guantes, quítate el traje, ponte el jersey, ponte los lentes,  primero el casco, los zapatos, guarda el traje, guarda los goggles, cierra la bolsa, come algo, ponte los guantes, sécate,  no te precipites, no olvides nada, no te sientes, tranquilo, con calma, no te precipites, los guantes, los lentes, sal por tu bici, no dejes nada, bloqueador, corre, tu bici, los zapatos, camina, despacio, tranquilo, apúrate, come algo, toma agua, tu bici, amárrate los zapatos, la correa del casco, los lentes, camina, ya sal, apúrate, tranquilo, la manzana, come algo, toma agua ¿Estás listo? Allá vamos: 180 kilómetros de bici.

BICICLETA.
8.40.20 a.m.
Ya estoy en la bici, sólo recuerdo una vez más la estrategia: no subir el pulso a más de 150, comer cada 20 minutos, llevar un buen paso pero sin quemarme, después de la bici  falta un maratón, si elevo mi  pulso, lo pagaré en la carrera, así que a cuidar el ritmo, son 5 subidas, 2500 metros de ascenso, como tres o cuatro veces el Ajusco, así que  con calma, he entrenado bien, sólo hay que divertirse, seguir concentrado y disfrutar.

Me siento bien, contento, tengo todo planeado, físicamente he hecho lo necesario para  terminar, mentalmente tengo todo un arsenal de pensamientos positivos para los momentos difíciles, mis amigos aunque algunos no me creen, la verdad es que todos están conmigo, me apoyan y me acompañan, mi familia me espera en la meta. No puedo pedir más. Todo está bajo control. Todo es perfecto.

¡CRANK! ¿Qué fue eso? ¿Qué pasó? ¿Por qué mi bici no hace los cambios? ¿Qué está pasando?  ¡NO PUEDE SER! Se me acaba de soltar el tornillo que ajusta los cambios,
apenas siete kilómetros en la bici y me quedé sin cambios, ¿Qué hago? ¿Qué está pasando? Calma, calma, antes que nada calma, ¿Puedes hacer algo por tu bici? NO ¿Puedes seguir andando? si, pero en la velocidad más dura y sigue un ascenso 200 metros antes del primer puesto de abastecimiento ¿tienes otra opción? No.
¡A subir!, lento y en la peor velocidad que puedo subir, mi pulso se va de golpe a los 170, es como empezar un maratón con un sprint de 5 kilómetros, pero no hay otra opción. Llego al puesto de abastecimiento “¿Tienen servicio mecánico? “ “no, está en el siguiente puesto, son otros veinte kilómetros ¿puedes llegar?” ¿Puedo llegar? Me están temblando las piernas. “No, no puedo llegar” “Bueno vale, deja que le marquemos y venga para acá” Me orillo, dejo mi bici, como algo, mantengo la calma y no queda nada más que esperar, veo como pasan las demás bicis, los demás competidores uno tras otro, espero, sólo me queda esperar, descanso las piernas, realmente esa subida me ha dejado cansado, 22 kilómetros de 180 y estoy muy cansado, pero mejor no pienso en eso,  espero la camioneta de servicio mecánico “Oye tío que venir de México para que te pase esto, si que es una putada”  Putada la que te voy a dar si no te callas, mantengo la calma pero no por mucho tiempo, finalmente llega la camioneta, tres técnicos bajan con sus cajas de herramientas y como en los videos del Tour de Francia, arreglan mi bici en cosa de nada, “Venga tío como nueva, a darle” “Gracias, muchas gracias” “Vale, vale”.

Agarro mi bici, entro de nuevo a la carretera veo si no viene nadie y en plena euforia porque mi bici está arreglada la realidad es cruel y de golpe me quita el entusiasmo, una ráfaga de frío recorre todo mi cuerpo. No hay nadie. Ninguna bici en todo lo que alcanzo a ver, ni atrás ni adelante, no hay nadie. ¿No hay nadie? NO HAY NADIE. No entiendo bien que está pasando, mi corazón se acelera pero no tiene que ver con ningún esfuerzo, el sudor ahora es frío como el de una pesadilla, la boca se me seca y no quiero ver lo que está pasando. Reviso mi cronómetro para tratar de entender y los fríos números confirman la noticia que no quiero recibir. He parado demasiado tiempo, casi una hora, eso significa que llevo 2 horas veinte minutos de bici y 23 kilómetros recorridos, a este paso me llevará 18 horas terminar ¡DESCALIFICACIÓN!, bueno, estuve parado cerca de una hora u hora y media, no tengo idea, de nuevo las cuentas y el resultado es el mismo DESCALIFICACIÓN. Es demasiado claro no tengo tiempo para llegar antes del corte, esta vez no voy a poder terminar. La cabeza me da vueltas, siento ganas de gritar, de llorar ¿Qué hago? ¿Me detengo? ¿Sigo? Es ridículo, no ahora, no esta vez. Y además no hay nadie que me acompañe, ningún otro competidor, la carretera está vacía, estoy solo, estoy derrotado, estoy demasiado desesperado para siquiera tratar de sacar uno de esos pensamientos que tanto presumía ¿dónde quedó el arsenal?  

Ayer en la noche, mientras cenaba con mis papás, mi hermano y Carola, orgullosamente hablaba de todo lo que he madurado en estas competencias, de lo obsesionado que estaba la primera vez con terminar y como eso me había impedido disfrutar otras cosas del Ironman, pero ahora no, ayer les decía que ya sabía que la meta es sólo un pretexto, que lo interesante era disfrutar el proceso y que esta vez terminar no era lo más importante. NO ES CIERTO, no estoy listo,  por andar de hablador ahora es real que no puedo terminar, ahora sé que tendré un DNF (do not finished) en mi lista de resultados y  me doy cuenta que no estoy listo, no puede ser, no se que hacer.
Sigo pedaleando, trato de sacar nuevas cuentas, de encontrar algún otro competidor, estoy desesperado y lo único que encuentro reconfortante es llorar. Estoy triste por no terminar el Ironman, estoy frustrado porque no puedo darle vuelta a mis pensamientos, estoy derrotado porque no creí que fuera tan débil, ¿Y toda la teoría? ¿Y el entrenamiento mental? ¿Ser positivo? ¿No que la felicidad es una actitud? ¿No se supone que siempre serás más fuerte que tus problemas? ¿Todo eso para que? ¿Te das cuenta que el mundo se te ha venido abajo? ¿Te das cuenta que llevas media hora llorando, maldiciendo, y completamente encabronado? ¿te das cuenta, de que te das cuenta y no logras hacer nada para salir?  Todo por un tornillo, por un pedazo de metal mal ajustado. ¿En eso basas tu felicidad? ¿En una pieza de metal? ¡Que triste! Esperaba más de ti. Y la mente sigue para abajo, sólo un pensamiento, solo cambia tu actitud, ¡haz algo Rodrigo!, ¡CARAJO  haz algo!, pero no, esta vez no hay nada, no logro salirme, mi mente va en caída libre y no hay nada que la pare, no hay nada que me pare, todo está perdido, estoy completamente perdido.

Unas gaviotas pasan enfrente mío, a unos metros, levanto la vista y parece que me saludan, vuelan en grupo, ayudándose unas a otras, algo me quieren decir, trato de escuchar con atención: “No seas pendejo”. Clara, nítida, es la voz de mi abuelo. Las gaviotas aceleran el vuelo, vinieron a saludarme, vinieron con mi abuelo y ya se van, pero no necesito más. Abro los ojos, no, eso no es suficiente, abro el corazón, estoy en la carretera andando en bici, a mi izquierda el mar, todo el océano, a mi derecha las montañas de lava de Lanzarote, el sol en todo lo alto, un paisaje de ensueño, increíble, completamente increíble, la brisa me refresca, una sonrisa limpia mi cara y el mensaje de mi abuelo retumba en todo mi cuerpo. ¿Cuánto daría por un paseo así? ¿Cuánta fortuna tengo de disfrutar esto?¿No estoy en un lugar maravilloso? Y yo preocupado por una competencia, por un número en una lista de resultados. No, así no funciona, mejor disfruto este paisaje, mejor disfruto este increíble paseo, al diablo con la competencia,  ya no veo el reloj, me importa poco como vaya mi pulso, tomo un poco de agua y disfruto la experiencia, seco mis ojos, y con toda la alegría de haber recibido un gran consejo grito y me emociono, la vida es maravillosa, los paisajes de Lanzarote también, mi abuelo esté donde esté sigue siendo increíble y aquí solo puede estar llorando alguien muy pero muy pen... bueno ya lo dijo mi abuelo.
 
Llego a El Golfo, el segundo abastecimiento, están recogiendo y creo que se sorprenden al verme, 39 kilómetros, ya no veo el reloj, sólo la velocidad,  la cadencia y el pulso, no puedo hacer mucho, sigo sin ver otra bici, sigo pedaleando y no veo donde están los otros 1075 competidores, de cualquier forma yo sigo comiendo, no sé que vaya a pasar. A lo lejos veo una bici, finalmente haré contacto con la carrera, 15 minutos después me doy cuenta que alcanzo a un ciclista pero no lleva número, es un turista danés que está paseando, al verme me pregunta: “¿Estás compitiendo?” “Si”  “¡Qué raro! Me acaba de pasar un motociclista que se supone iba escoltando al último competidor” . Que puedo decir, no soy el último del Ironmnan, en realidad soy el ciclista que va atrás del último. Sólo queda reír, reír y seguir paseando por esta bella isla, que pase lo que tenga que pasar.

Inicia el ascenso a Mancha Blanca, 350 metros de ascenso, veo por fin a 7 o 10 bicis en la próxima recta, llevo cerca de 50 kilómetros en solitario y ya me estoy cansando, así ya no quiero jugar. ¡Qué bien! ¡son competidores!, empieza para mi otra vez el Ironman de Lanzarote, estoy otra vez en la carrera, y entro en mi zona de confort, la del desgaste físico, la del reto,  donde si puedo usar todas mis mañas y trucos para darle vuelta a la adversidad y al cansancio. La duda del tiempo y la posible descalificación sigue, pero ya no pienso en eso, bastante cara es la inscripción como para no aprovechar toda el agua, los gatorades y las barras energéticas que me regalan durante la bici. Ahora si empiezo con todos los recuerdos que tengo guardados, esta es una subida más o menos ligera, así que junto algunos recuerdos de amigos que den risa, un viaje a la playa y una que otra fiesta bastan para aligerar la carga, esto ya lo conozco, hago un recuento: ¿mi familia? en la meta apoyándome ¿mis amigos? listos para cuando lo necesite ¿ mi pulso? en menos de 150 ¿la bici? con un cambio de montaña, un engrane de 27, así es como quería competir, esto es lo que me gusta. ¡Vamos para arriba!

Subo, bajo, y sigo subiendo, el tiempo está detenido, yo sigo avanzando y completamente metido en la carrera este instante parece idéntico al anterior, todo sigue igual, el pulso, la cadencia, el agua, la comida, todo parece mantenerse igual, recorro el único plano de todo la ruta,  en medio de varios pueblos de Lanzarote,  El Islote, Teguise, Los Valles, sigo rebasando algunos ciclistas, los más rezagados, somos los más rezagados y las caras que veo no son las más alegres, el tiempo y la distancia son nuestros enemigos, y los dos ascensos más complicados se acercan. Avituallamiento número 6 “Los valles” kilómetro 99  tiempo: no quiero ver el reloj, ¿Avituallamiento? ¿De donde sacan los españoles estas palabras?  Viene ahora el ascenso a la Haria, el punto más alto de la competencia, 550 metros de altitud, estás si son subidas y no mama está con papá en la meta ja ja, necesito reír un poco. La subida es fuerte, parece una película en cámara lenta, todos los que estamos subiendo (finalmente estoy en medio de varios ciclistas) avanzamos muy lento, despacio, parece que alguien no está jalando, es el viento, es la subida, son los ya más de 100 kilómetros que llevamos en las piernas, necesito fuerza, un poco más de fuerza, ¿fuerza, necesitas fuerza?  Mi abuela me rescata, no he conocido persona más fuerte que ella, le pido que me acompañe en esta subida. No lo duda, me regala una gelatina con duraznos igual que siempre,  y tomo toda la fuerza que necesito para esta etapa. Molinos de viento, camellos, desierto ¿en donde estoy? Así es la isla de Lanzarote, un lugar donde la magia existe.  Sigo subiendo, sigo subiendo, los entrenamientos del Ajusco funcionan, porque pasa el tiempo y yo sigo subiendo, a mi ritmo, en mi pulso, parece que el tiempo mejora, estoy casi en la cima (¿o sima? siempre me confundo) de la primer gran subida y  me estoy divirtiendo.

El punto más alto de Lanzarote o por lo menos así me parece. Avituallamiento mirador Haria, Kilómetro 104. Tiempo:  demasiado. Alimentos especiales. Este es el momento:
Baguette de jamón con pierna. En la última plática que tuve con mis entrenadores  estuvimos hablando sobre mis hábitos de comida en un Ironman, resultó que comía muy poco, que me alimentaba muy mal y me dijeron que tenía que comer mucho más ¿comer mucho más? que bien, por fin algo sencillo, pero en especial tenía que comer en algún momento algo que realmente me gustara, algo que rompiera la monotonía de las barras y los geles energéticos. Faltaba más, había comprado el día anterior un delicioso baguette, mejor dicho una exquisita torta de jamón con pierna, 30 centímetros de bolillo, lechuga, jitomate, pimiento, jamón, pierna, mostaza y el secreto del sabor: harta mayonesa. El momento llegó, suelto mi bici, me siento en la barda del mirador, doy la espalda a la carretera, doy la espalda a la competencia y rompo la monotonía, en cada mano una mitad de torta, ante mi dos paredes multicolores, ¿por dónde empiezo? Técnica, siempre con técnica, ladeo la cabeza, contraladeo la mano, ángulo perfecto, aproximación lateral lenta, concentración, fuerza, mordida certera, ¡perfecto! ¡Éxtasis de sabor!. Por el lado derecho escurre mayonesa, por el izquierdo jitomate, dedo índice y medio al rescate, repito la secuencia, un trago de coca cola y volvemos a empezar, esto es un banquete.
Al frente me queda toda la isla, una excelente vista, un inmejorable día de campo, una merecida pausa. No hay carrera, el Ironman no existe, solo estamos las montañas, mi torta y yo. El tiempo que siga pasando, ¿a quien le importa? Pero siempre que como me pasa lo mismo: se acaba.

Tomo la bici, me reincorporo, no se bien en distancia o en tiempo, pero sicológicamente siento que empieza la segunda mitad ¿!Apenas!? no creo que haya sido el mejor pensamiento, mejor me concentro, viene una gran bajada, veo el velocímetro, 35 km/h . , tengo que poner atención, 40 km/h  por primera vez no pedaleo y la bici sigue acelerando, curva cerrada, aprieto los frenos pero sigo acelerando 45 km/h  empiezo a ponerme nervioso, recuerdo algún entrenamiento donde Gaby ( mi entrenadora) me dijo que no frenara, que me dejara llevar. Está claro, si algo me pasa ya sabemos quien es la responsable, 52 km/h esto va muy rápido, me empiezan a rebasar ¿están locos? ¿son suicidas?  el cuadro de la bici empieza a temblar, el manubrio de la bici también, mi cuerpo también temblando, ya no se quien hace temblar a quien, ¿sigo sin frenar? pues ni modo necesito recuperar el tiempo 60 km/h y viene otra curva y yo no sé dar vuelta, ¡¡¡¡¡AAAHHHHH!!!!! Una piedra, una mala maniobra y no creo que lo cuente, pero para que pienso en eso ahora, 62km/h no puedo más, es mi velocidad record y me siguen rebasando, finalmente recta, finalmente subida que alegría, ¿Qué alegría? ¿Qué no te das cuenta? ¡OTRA VEZ SUBIDA!

Ayer hice este recorrido con mis papás y mi hermano en coche, creo que viene la peor subida, creo que viene el mejor paisaje, las cosas se nivelan. Los ipods están prohibidos, pero como dijo Tim Robins en sueño de fuga, la música nunca te la pueden quitar, me tardé demasiado, las canciones debieron haber llegado antes pero que más da, estaba ocupado con otras cosas, pero bueno, lo cierto es que desde ayer que vi el  paisaje que estoy a punto de ver supe con quien me tocaba subir esta vez.
I had to escape
The city was sticky and cruel
Maybe I should have called you first
But I was dying to get to you
I was dreaming while I drove
The long straight road ahead, uh, huh

Could taste your sweet kisses
Your arms open wide
This fever for you is just burning me up inside

Si, esta subida con este paisaje  tengo que subirla enamorado, no hay más, porque necesito mucha fuerza, porque vale la pena, porque ayer que pensaba que no tenía una pareja con quien compartir todo esto me di cuenta que estaba muy equivocado. Al final uno vive lo que quiere.

I drove all night to get to you
Is that alright
I drove all night
Crept in your room
Woke you from your sleep
To make love to you
Is that alright
I drove all night

Porque el amor da fuerza, porque aunque todavía no la conozco ¿o si?  Ya puedo empezar a vivir, de hecho ya estoy, ya estamos viviendo nuestra vida juntos, porque la ausencia es una forma de estar presente.

What in this world
Keeps us from falling apart
No matter where I go I hear
The beating of our one heart
I think about you
When the night is cold and dark
No one can move me
The way that you do
Nothing erases this feeling between me and you

Nada borra este sentimiento, nada me puede mover y si no estamos juntos ¿no estamos juntos?  en momentos como estos, cuando hace falta, se que estás conmigo, ¿la distancia? Es porque necesito mi espacio, es porque  sabes que tengo cosas que aprender del mismo modo que sé que estás aprendiendo cosas que  podremos compartir. Ahora me ayudas y me das fuerza para seguir subiendo y con eso me basta, llenas mi corazón, sigo manejando, todo la noche, todo el día. Sigo subiendo.
 

I drove all night to get to you
Is that alright
I drove all night
Crept in your room
Woke you from your sleep
To make love to you
Is that alright
I drove all night

Could taste your sweet kisses
Your arms open wide
This fever for you is just burning me up inside

Así llego al Mirador del Río, así subí esta montaña, completamente enamorado, fue fácil.

Bajada, nuevamente bajada, nuevamente 60 km/h y nuevamente me rebasan, que más da. Lo importante por ahora es llegar a las Cabreras, kilómetro 149, parece que se va poder, ¿veo el reloj? No tiene caso, no puedo ir más rápido, no voy a ir más lento, pero calculo que he rebasado a varios y por lógica he de estar dentro del tiempo, no podrían descalificarnos a todos,  Avituallamiento 9 “Las Cabreras” sólo quedan 30 kilómetros, la misma distancia que recorrí en mi primer triatlón en Tequesquitengo hace 15 años, bueno no estoy seguro si eran 30 kilómetros, no estoy seguro si era hace 15 años, pero seguro que era en Tequesquitengo, a estas alturas los pensamientos no son tan lúcidos. En el abastecimiento veo a todos los voluntarios entregando agua, gatorade, plátanos, y barras, como en todos los abastecimientos yo alcanzo a ver entre los voluntarios a mis amigos, están ahí parados y aplaudiendo, ¡Vamos Petit! ¡Vamos Petit!, a veces a todos, a veces sólo alguno, del Madrid, de los cursos, del Póker, de los entrenamientos, de fiestas,  no sé de que dependa quienes están y quienes no, supongo que se desconcentran, no ponen atención y entonces no pueden ir a todas partes, pero no importa, uno o muchos nunca me abandonan.
El viento es fuerte, una última subida, una última subida, falta poco ¡AY! ¿Que fue eso? ¡Ay, Ay! No, esto si que es cruel, CALAMBRES. Nunca me habían dado calambres en la bici, esto si que es demasiado, de golpe nuevamente viene el recuerdo de los primeros treinta kilómetros, empiezo a dudar, ¡Ay! que horrible se siente, todo sobre la pierna izquierda, todo sobre el muslo de la pierna izquierda, ¡AUCH! este estuvo más fuerte, trato de frenar pero se me engarrota la pierna, casi me caigo, ¿Y ahora que? No se si exista una lógica en todo esto, pero no creo que me hayan dejado superar todo lo del tornillo y los cambios  y mi crisis y todo eso para que al final regrese al fracaso de no terminar solo que unas horas después,  paso una ambulancia, tiene un ciclista adentro y están atendiendo a otro en la orilla de la carretera, no sé, esta vez no estoy tan desesperado, simplemente muy cansado, creo que sería mucho más fácil abandonar, ya hice lo que tenía que hacer, casi termino la bici y al final ha sido mucho más complicado de lo que jamás hubiera imaginado. No lo puedo creer, ahora lo que me impresiona es la facilidad con la que estoy dispuesto a abandonar todo, ni siquiera tengo ganas de luchar, ni siquiera tengo ganas de hacer berrinches como los de la mañana, terminar, no terminar, me da igual, que indiferencia, ¿qué está pasando? Voy a frenar tantito, ¡AY! es peor si dejo de pedalear. No, esta vez ni abuelo, ni novia, ni abuela ni amigos, ni nada, esta vez la crisis es de indiferencia y es mucho más triste que las anteriores, el peor de mis demonios, así es como suelo abandonar, con total indiferencia, estudios, cursos, relaciones, no, ya no quiero eso, sólo hay un vacío, y no es por terminar o no terminar, no sé de donde viene, estoy triste, creo que lo que se me está acalambrando es el corazón. El cielo está nublado, el aire es muy fuerte, las montañas ya me hartaron ¿Qué hago aquí?

Faltan 20 kilómetros y según recuerdo sólo resta un descenso para llegar a Puerto del Carmen y entregar la bici, pero no hay nada, no hay descenso, no hay ganas, no hay emoción y sin emoción no hay vida. Quiero abandonar, bueno en realidad no quiero nada.

Avituallamiento de Masdache,  kilómetro 165, tiempo: 9 horas 35 minutos, finalmente veo el reloj, parece que hay tiempo, sigo avanzando, veo en la carretera un mensaje “FELICIDADES, LO MAS DIFÍCIL HA PASADO, AHORA: A VOLAR” no se quien lo haya escrito, pero siempre le estaré agradecido, me regresó la emoción, ahora si veo la bajada, ahora si veo Puerto del Carmen, el mar, las nubes desaparecen, puedo cantar otra vez.

 Growin' up, you don't see the writing on the wall
Passin' by, movin' straight ahead, you knew it all
But maybe sometime if you feel the pain
You'll find you're all alone, everything has changed

Play the game, you know you can't quit until it's won
 only you can do what must be done
You know in some way you're a lot like me
You're just a prisoner and you're tryin' to break free

Los 80´s, siempre los 80´s que grandes canciones, que buena película, que excelente ruta, por en medio de los viñedos de Lanzarote, y la música a todo volumen.

I can see a new horizon underneath the blazin' sky
I'll be where the eagle's flying higher and higher
Gonna be your man in motion, all I need is a pair of wheels
Take me where my future's lyin', St. Elmo's Fire

Burning up, don't know just how far that I can go (just how far I go)
Soon be home, only just a few miles down the road
I can make it, I know I can
You broke the boy in me, but you won't break the man

Sólo unas millas, casi nada, ya puedo aflojar las piernas, ya casi llego, estoy cerca, tan cerca.


I can climb the highest mountain, cross the wildest sea
I can feel Lanzarote´s Fire burnin' in me, burnin' in me

Just once in his life a man has his time, and my time is now, I'm coming alive

Tan vivo como puedo estar, bajando a toda velocidad, en una bici que ya no rueda, va volando, cada vez más alto.


I can hear the music playin', I can see the banners fly
Feel like you're back again, and hope ridin' high
Gonna be your man in motion, all I need is a pair of wheels
Take me where my future's lyin', Lanzarote´s fire.

Kilómetro 180, llegada a la transición, bajo de mi bici, la entrego a un voluntario, 10 horas 5 minutos 15 segundos. Veinticinco minutos antes del corte, llegué.

TRANSICIÓN 2
5.05.15 p.m.
Camino, tomo mi bolsa con mi ropa y mis cosas para correr, me siento, demasiada emoción, demasiada tensión, descanso el cuerpo, descanso el espíritu. Llegué, necesito desahogarme, ha sido demasiada presión, ha sido demasiado. Ni modo, igual que una Magdalena, igual que un niño, suelto todo lo que traigo y el llanto es incontrolable, llegué, acabó la bici de Lanzarote, acabó el reto y me doy cuenta de todo lo que ha pasado, necesitaba llegar y creí que esta vez sería imposible, no se bien como pasó, me sobraron 25 minutos, no me descalificaron, no me descalificarán, y sigo llorando. No sé que pase, se me olvida que falta un maratón, se me olvida todo, estoy feliz de haber llegado, no me importa lo que falta, desde el kilómetro siete de la bici, lo único que quería era llegar antes del tiempo límite, mi carrera cambió  y esta es la meta que ahora festejo. Se acerca un voluntario y me ayuda a incorporarme “Tranquilo tío, ¿estás lesionado?” “No, solo me estoy desahogando, todo está bien, todo está perfecto, sólo me falta el maratón” “Lo que tu digas tío, pero tómatelo con calma” .

CARRERA
5.12.38 p.m.
Empiezo a trotar, y sigo festejando, hay mucha gente, hay mucho ruido, no me puedo concentrar, y los veo, finalmente ahí están mis papás, mi hermano y Carola, creo que ellos piensan lo mismo “finalmente ahí está Rodrigo”,  quiero ir a abrazarlos, decirles todo lo que me ha pasado e irnos a cenar en el malecón, quiero estar con ellos, ¡Vamos hijo! ¡Ahí la llevas! La voz de mis papás, Carola y mi hermano, en vivo y a todo color, una espera de más de diez horas, pero finalmente ahí estamos todos juntos corriendo este maratón.

El recorrido es un circuito de diez kilómetros setecientos metros al que hay que darle cuatro vueltas para completar el maratón, así que los podré ver muchas veces, me siento en casa, estoy con mi familia, ya no tengo miedo. Este Ironman lo vamos a terminar.  

Agarrar un ritmo, controlar el pulso, dejar que el tiempo y los kilómetros sigan pasando. Ir 5.450 kilómetros, regresar y hacerlo cuatro veces, en medio de la zona turística de Lanzarote, en el malecón, a unos metro de la playa, en medio de los bares y restaurantes, después de todo no parece complicado, la primera vuelta es de reconocimiento, ver a los demás competidores: los que están por terminar, los que llevan una o dos vueltas, los que ya no pueden, los que siguen corriendo como si fueran empezando, todos buscando que el tiempo pase, que los kilómetros se terminen. Llego al retorno, 5 kilómetros y algunos metros, ya conozco toda la ruta, sólo hay que regresar y hacerlo otras tres veces más. Logre entrar en ritmo, voy trotando y me siento bastante bien, vamos de regreso. La gente de los bares aplaude, saluda, leen nuestros nombres que vienen en el número, alguno por ahí observa que el mío dice MEX y grita ¡VAMOS MÉXICO! ¡Tu puedes Rodrigo! Se siente bien, aligeran los metros, la distancia se hace corta. Paso el primer o tercer abastecimiento (depende de si voy o vengo), estoy por terminar la primer vuelta y por ver de nuevo a mi grupo personal de apoyo, a mi familia,  los veo cansados, pero con entusiasmo, creo que terminar esta primer vuelta y ver que sigo corriendo nos llena a todos de optimismo,  termina la primera vuelta, 10.750 kms. 1 hora 12 minutos, nada mal, el tiempo ya no es tan importante, solo faltan tres vueltas 32.250kms. Paso a unos metros de la meta para iniciar la segunda vuelta, no, todavía no es tiempo de levantar los brazos, todavía falta.

Sigo corriendo, esta vez entrené para correr todo el maratón, no quiero caminar, y creo que lo puedo lograr, veo las caras de alguno competidores, hay de todo, los que ríen, los que sufren, los que están por terminar, alemanes, franceses, ingleses, españoles, 4 mexicanos y no se cuantos de otros varios países, el Ironman de Lanzarote es especial, lo llaman el Hawai de Europa, dicen que es el más difícil del mundo, también de los más bellos, a mi me queda claro cualquiera de las dos.  Todos construyendo su propia historia, viviendo su propia experiencia, compartiendo el mismo anhelo, llegar antes de las 12.00 a.m. a la meta.

La segunda vuelta no es muy distinta de la primera, 1 hora 23 minutos parcial, 2 horas 36 minutos acumulado en el maratón y sigo corriendo. 

Inicia la  tercera, la penúltima, veo a mi hermano platico un poco con él, “esta vuelta es la más difícil”, por que en la última viene la fuerza de quiensabe donde pero viene, en ésta falta todavía mucho para la meta y el cuerpo ya no responde, pero allá vamos, tercera vuelta y a por ella.(así dicen por acá).  El reglamento es claro: ningún tipo de locomoción aparte de correr, caminar y arrastrarse será permitido en el maratón. Bueno, yo sólo he corrido, así que me quedan dos opciones más.
Se me está acabando el aire, estoy exhausto, estoy entrando en un cansancio que reconozco enseguida, es el mismo del primer Ironman, es un estado de cansancio absoluto, de completa relajación, es dejar de sentir el cuerpo porque ya no tiene fuerza, es dejar de pensar porque ya no hay energía, es un momento de claridad y paz que solo consigo en estas circunstancias, una especie de inconsciencia, de sueño, de un muy plácido sueño. El exterior deja de ser tan claro, la playa se va, los demás corredores parecen borrarse, ahí estoy corriendo, exhausto, y es entonces que me siento con la confianza y la fuerza de hablar y reconocer algo superior a mi, porque está más allá de mi cuerpo y de mi mente, no sé bien que es, no se como nombrarlo ni siquiera se si tenga nombre. No, no se trata del señor de barbas blancas que dice vivir allá arriba, no, esto es más claro, es una fuerza, una luz, una energía limpia. No se de donde viene ni a donde va, no me importa, solo siento la necesidad de agradecerle todo lo que está pasando, solo se que me siento feliz y  agradezco todo lo que a mi vida a llegado, le doy gracias por cuidar a mis papás en sus últimas operaciones, a mi hermano en su nueva vida, a mis amigos en donde quiera que se encuentran, gracias por todo, y aunque creo que podría pedir algo, no lo necesito, las cosas son perfectas como están, aquí, ahora, en este momento, así me podría quedar para siempre, en medio de esta luz.

¡Agua, gatorade, coca cola! Los regresos son siempre violentos, trato de ubicarme, estoy en el tercer o primer  puesto de abastecimiento ( depende de si vengo o voy) sigo corriendo y ya son 28 kilómetros, las piernas ahora si me pesan demasiado, los calambres están regresando, el estómago está completamente revuelto, sólo tomo refrescos de cola. Ya es de noche, quedamos pocos, casi todos han terminado, algunos incluso ya están cenando o descansando, a mi me falta otra vuelta, la última y nos vamos.

Cuarta vuelta,  ¡ Venga Rodrigo! ¡Ya estuvo, una más! Eso es apoyo, ahora si regreso y nos vamos a festejar con la familia.  Una más, realmente increíble, pero las piernas me pesan demasiado, sigo corriendo, kilómetro 33. ¿De que se trata todo esto? NO, por hoy ha sido demasiado, esto de terminar sufriendo ya me lo sé y ya no lo quiero vivir, quizá pueda terminar corriendo, quizá no, quizá pueda luchar y vencer el dolor y romper mis límites, quizá, pero tanta lucha la considero innecesaria, por hoy ha sido suficiente, ya aprendí demasiado y empiezo a caminar. Sin presión, sin remordimientos, doy por terminada la competencia, ahora voy a regalarme 9 kilómetros caminando por las playas de Lanzarote, voy a disfrutar cada momento, cada mirada de un espectador, 15 horas, 16 horas, da lo mismo el tiempo en el que acabe, pero hay una gran diferencia entre terminar completamente deshecho por una obsesión de seguir corriendo o disfrutar al máximo estos momentos, a mi ritmo, con gusto y entusiasmo, caminando. 
Y platico con quien se me cruce enfrente, “Looking great Rodrigo” “Last Lap” “Excelent” “Where are you from?” “Venga Rodrigo, ¿mexicano? Paulina Rubio” Con los espectadores, con los voluntarios, con los demás competidores, platico con todos, ¿yo?, ¿platicando con todo mundo? Eso si que ya no lo creo, ¡vaya que estas cosas te llevan al límite! Una voluntaria me da una coca con hielos, me paro le doy un trago, me felicita y espontáneamente le doy un gran abrazo ¿espontáneamente? Estoy fuera de mi, sigo caminando, ahora canto, ¿qué canto? Chiquitere, está en el bar que estoy pasando, el verano de Ibiza traído a Lanzarote y detenido en el tiempo,  O Chiquitere bailo canto, esto es una fiesta, y a ritmo de “cómo ves ves, te digo que te quedes tu conmigo si con esto no te mueves ni con uno ni con otro ni con cien ni con cien” llego al último retorno, kilómetro 36.

Ahora resulta que ya no quiero que se acabe, me la estoy pasando tan bien, ¿era necesario todo esto? Claro que si, ya puedo empezar a sacar conclusiones, ya se por qué me encantan estas cosas, son cursos intensivos, y siempre encuentro lo que busco, lo que más necesito.
Me faltan los últimos kilómetros y ya se que me llevará mucho tiempo desglosar todo lo que hoy aprendí, todo lo que hoy he vivido, la montaña rusa de emociones en lo que esto se convirtió. ¿Es necesario todo esto? Para mi si, porque yo quiero vivir con el mismo entusiasmo de hoy, cada día de mi vida, porque para eso necesito mucho entrenamiento, y no estoy hablando de un año o dos, no estoy hablando de 20 o 30 horas a la semana, eso es fácil, con eso haces un Ironman, estoy hablando de entrenar toda la vida, en emociones, en entusiasmo, en alegría, en libertad, para mi eso es lo importante, de eso se trata todo esto este ha sido un gran día, un gran día de entrenamiento, y me doy cuenta que me falta muchísimo, demasiado por aprender, y eso es bueno, ya tengo cosas que hacer para toda la vida. Última canción antes de la meta.

Love - Devotion
Feeling – Emotion
 
Don't be afraid to be weak
Don't be too proud to be strong
Just look into your heart my friend
That will be the return to yourself
The return to innocence
 
If you want, then start to laugh
If you must, then start to cry
Be yourself don't hide
Just believe in destiny

 
Don't care what people say
Just follow your own way
Don't give up and miss the chance
To return to innocence
That's not the beginning of the end
That's the return to yourself
The return to innocence

 

Porque lo que tengo que hacer no es buscar más, sino ir quitando, no llegar más lejos sino aprender que no hay que llegar a ningún lado, todo está aquí, el Ironman es una gran prueba de resistencia. ¿resistencia de qué? ¿que tenemos que resistir?  ¿A quién tenemos que vencer? ¡A nadie! No lo sé, algún día me daré cuenta que nada de esto era necesario, creo que me he ido muy lejos a buscar cosas que desde el principio estaban cerca, pero bueno, así me tocó aprender y lo disfruto, y seguiré aprendiendo.

Ultimo abastecimiento, ahora si ultimo de los últimos de todos los últimos. Kilómetro 42 Igual que en los otros Ironmans camino junto a mi hermano, siempre mi hermano. “Esta vez si se puso cabrón” “Si, pero ya terminaste, mis papás están allá en la meta, ¿vas a correr?” “Claro que voy a correr,  siempre se pueden correr los últimos cien metros” Y allá voy, recta final, las gradas siguen llenas de gente, nuevamente en las gradas mis amigos, todos aplauden, veo a mis papás, ojos remi y lágrimas por todas partes, el sonido local anuncia “De México, competidor 323 Rodrigo Salazar está llegando a la meta” corro, brinco, mi corazón estalla, mi espíritu sonríe, veo la puerta de llegada, el cronómetro en todo lo alto, 16 horas 2 minutos, 31 segundos, aprieto los puños, sonrisa colgate, listón de llegada, cruzo la meta. Un voluntario extiende los brazos, me cuelga una medalla me abraza y me dice: “Felicidades Rodrigo eres un IRONMAN”.
11.04.22 p.m.
FIN.

 

EPILOGO.
3 de Junio de 2007
19.45.16
Han pasado 16 días, hoy termino con este texto y con el Ironman de Lanzarote, falta mucho por aprender, faltan muchos Ironman por completar,  falta mucho por escribir, y no porque sea bueno, lugar 850 de 940, cero cuentos o escritos publicados, ni siquiera enseñados, no es por eso, simplemente porque me gusta, porque son cosas que puedo hacer con todo el corazón y sin tratar de complacer o quedar bien con nadie, son cosas que hago por mi y para mi,  porque en el fondo sé que me convierten en una mejor persona y entregarme a mis máximos anhelos beneficia inmediatamente a todos los que me rodean, a las personas que más quiero y eso es lo más importante, así son las leyes de la vida. (al menos eso creo).   

 

“A veces el guerrero de la luz tiene la impresión de vivir dos vidas al mismo tiempo.
En una de ellas, es obligado a hacer todo lo que no quiere, a luchar por ideas en las que no cree. Pero existe otra vida, y la descubre en sus sueños, lecturas, gente que piensa como él.
El guerrero va permitiendo que sus dos vidas se aproximen. –Hay un puente que une lo que hago con lo que me gustaría hacer-piensa. Poco a poco, sus sueños van apoderándose de su rutina, hasta que percibe que está listo para lo que siempre deseó.
Entonces basta un poco de osadía para que ambas vidas se transformen en una sola.”

Como dice Forest Gump, “No tengo nada más que decir sobre este tema”.
Ya es tarde, me tengo que dormir, mañana es un día largo e inicia mi entrenamiento para Canadá. Agosto del 2008 Ironman Subaru Canadá. ¡ALLÁ NOS VEMOS!.

 

GRACIAS.

A mi Papá y mi Mamá que hace 32 años hicieron que viniera a disfrutar de esta vida
A mi Hermano que se adelantó 3 años y desde el principio me hizo la vida más fácil.
A Carola que acompaña a mi hermano y nos acompañó hasta la meta.

 

A Uzziel y Gaby, que me entrenaron, me enseñaron a andar en bici y a comer en un Ironman.

A todo mis Amigos ¿Ya me creen que me acompañan?

Enrique y  Camilo, Arochi y Carolina. Paula, Gerardo, Anel.
 Avelina, Julia y Gerardo, a Valentina y Emilia (bienvenida) y a Jimena.
 Gabriel y Bere.
 Adriana.
 Héctor, Raúl, y Dopeso
 Diego, Amelie, Helia, Yael, Miriam y Vicky.

Por dejarme compartir esto con ustedes, a todos una vez más GRACIAS.