Jaros Stern

El relatar lo ocurrido en un año, suena una tarea fácil en principio.  El relatar lo ocurrido en un año de transformación no lo es tanto.  Mi reseña del Iron de Canadá, no lo puedo limitar solo a la “cereza del pastel”. 

En el 2009, un amigo me comento que estaba haciendo los Iron´s, a lo cual yo dije estás loco, como se te ocurre eso!  Eso es para locos.  Yo estaba convaleciente de una fractura de muñeca y de pie.  Un año de cultivar el abdomen a tamaño fuera de lo que yo había visto en mi cuerpecito.  En diciembre me dijo Roger, el próximo año porque no entras a un triatlón y con eso corriges ese defecto del que tanto te quejas.  En vacaciones de Navidad, conocí a un amigo de él (el Pato) con el cual fuimos a rodar al Ajusco.  En esta travesía me convencieron.

Llegando a la casa, me senté enfrente de la compu, y mi pregunta fue a cuál?  Le escribo a Roger y me dice: unos amigos, Marco, Ernesto, Luis, Juan, Pato y Yo vamos a ir a Galveston.  Por lo tanto, siguiendo sus recomendaciones te inscribes y lo luego lo empiezas a comentar.  De ahí mi primera lección, nunca confíes en tus amigos.  Nunca me informaron que había varias distancias en los triatlones: sprint. Triatlón, Medio Ironman, Ironman.  Y descubrí que a lo que me había inscrito era un Medio o sea la mitad de un Ironman (3.8 km nado, 180 km bici y 42.126 km corriendo) –una bestialidad-.  Esto lleno de terror mi imaginación, no hace mucho me había burlado de ellos. 

Yo hombre de palabra, dije ahora tengo que cumplir.  Pero, como?  Yo solo he corrido maratones, nado 2 km de vez en cuando y bici 15 km con 500 mts de acenso cada quince días.  Creo que estoy corto en los kilometrajes, y además todo en un día.  Nuevamente recurrí a mis amigos y me dijeron, pues entrena con nosotros en “ALPUNTO”!  Y eso con que se come?  Es fácil, le hablas a nuestra coach y ella te dice.  En mi adentro, fue “se lavan las manos y que alguien te tenga paciencia”.  Así fue como conocí al grupo al punto:  En Villa Olímpica, en un día lloviendo, con frio y esperando a que llegarán los integrantes.  En este día nos ponen a brincar como canguros, a ser ejercicios de coordinación (la cual no tengo) y nos pasan por la báscula después de ello, con la lluvia, frio, mojados y con 1 hr de espera para ser analizados por un equipo que me dijo que estaba gordo, sin músculo y de una condición pauperima.  Eso ya lo sabía.

En esa semana recibo mi primer mensaje electrónico de Gaby, y de ahí el calvario para ella.  Revisando la compu, le he mandado con esta reseña cerca de 400 mensajes.  Donde, denote mi completa ignorancia de entrenamiento, logística de lo mismo y de programación de eventos.  He de reconocerle a la “coach” esa paciencia para lidiar conmigo, siempre con una respuesta a cada una de las 250,000 dudas que he tenido en este proceso.

Al llegar a Villa Olímpica para iniciar el entrenamiento, me sentía en cierta parte protegido por mis amigos.  Llegas y junto contigo otros igual que tú, no sabíamos quienes éramos. Ni a que íbamos. Ni de que se trataba.  Llega Uzziel, con su manera tan singular de motivar a la gente, que uno quedo convidado a regresar, para mas terapia ocupacional (esclavitud, a esto lo hubieran llamado así, hace unos cuantos siglos…  pero lo peor, es que uno paga para ello).  Así empezamos los entrenamientos (ahora llamados entrenos),  empiezas a correr, y no así, no.  Empiezas a rodar, mete la rodilla, empiezas a nadar y levanta el brazo.  Vas al autódromo, y no estorbes, vas a la Loma y gritas donde esta la camioneta para subirte…  Van pasando los días, las semanas y los meses y sin darte cuenta, un día llegas a los entrenos y ya no tienes 5 amigos, ahora tienes 10, 20, 30, 40, etc… y cada uno de ellos, te ofrece, su mejor consejo para ser un mejor deportista.  Un mejor deportista hasta llegar a la primera prueba.

Monterrey, primer triatlón.  Oyes a dos de tus amigos y te dicen si hay que hacerlo, otro, dice no, te vas a quemar en una semana será el Medio.  Ante lo desconocido, hice caso a los que dijeron que sí, y nos fuimos.  Seguí el consejo de ahorrar dinero en el boleto, sin tener en cuenta el gasto del viaje a Toluca, gasolina, desgaste del coche, costo de compra de avión, etc… (salió más caro al final). Y nos fuimos.  La llegada por la bici, la entrega de la misma en el corralón de salida, la cena con el equipo, el dormirme temprano, el levantarme temprano, la bolsa de transición, el reloj, etc… (son como 50 detalles que hay que hacer antes de empezar!!!).  Empieza el evento, y de repente, terminas la nadada, haces tú transición a la bici, empiezas a sentirte como pez en la bici y luego la segunda transición y empiezas a correr y te sientes como en la bajada del Ajusco y de repente se acabo.  Y ves a todos los del equipo y como en todas los entrenos la pregunta fue, comiste? Perdón, cual fue la pregunta.  Buscas en la bici en tu bolsita negra que está en el marco, y la respuesta es NO y todos diciendo en el medio no puedes hacer eso. 

Llegas de regreso a tu casa, y el mensaje a Gaby, que piensas que paso, porque no fui el primero, porque se me acabo la gasolina a pesar de sentirme bien, ahora que voy a hacer…  La próxima semana es el MEDIO y tengo miedo de tronar, de hacer todas las tonterías propias del primer tiratlón pero que ahora si me cueste en el medio.  Me dice ella, ven a la casa y te explico.  Como ser un esclavo es mi virtud, ahí me presente.  Éramos dos, Fic y yo escuchando lo que se debe hacer y no hacer.  Yo gane, porque me prestó Uzziel su caja transportadora, con la advertencia le pasa algo y ya verás, el gano (Fic) también porque se llevo toda la botica de cómo tomar el carbo pro, vantage, etc… (para su viaje a León) de lo cual ahora ya empiezo a ser un experto en la combinación de todas las pastillas, electrolitos, etc… 

Llegamos al primer medio Ironman en Galveston, con cuatro meses de entrenos.  Como primer evento, lleve toda la familia, Tere, Vania, Jaros y Nicky.  Nuevamente, las preguntas propias de cómo se hace un Medio.  Los que fuimos, como hermanos, en el ten cuidado con esto, no hagas aquello, fíjate en todos los detalles, NO SE TE VAYA OLVIDAR COMER, y demás palabras de aliento.  Salimos en oleadas y a lo lejos ves a las familias o a lo que crees tú que son las familias de apoyo y nuevamente al agua, t1, bici, t2, correr  y meta  (véase que ya empiezo a hablar como triatleta).   En la corrida, de repente, veo a un uniforme que me pasa por la derecha sin pedir derecho de paso…. Hey, en mi pueblo antes se saludaba…!  Marco tratando de alcanzar a Ernesto…, creen que contestó? Obviamente, no.  Al cruzar la meta no había espacio para caminar, ni agua, ni recuperación.  A los 10 minutos después de llegada, empiezo a sentirme que las piernas se hacen de chicle, te vuelves transparente, empiezas a sentirte que estas en llamas, vez borroso y te hacen la pregunta como te sientes???  Como me veo?, en ese momento te empiezan a bañar en agua con hielos, te dicen te llevo a la enfermería y tu un “medio-man”, dices no, pasan los minutos y te sientes peor, pero ahora por frio, hasta que logras aclimatarte y salir adelante.  Al día siguiente, te levantas pensando me va a doler todo, abres los ojos y empiezas hacer un control de daños y te das cuenta que no fue tanto.   Tú familia en ese momento te dicen, “time to shop” y tu dices “que sí”. Prueba superada. 

Llegas a la ciudad y nuevamente le escribes a Gaby, todas tus experiencias y nuevamente te clarifica, los aciertos y los errores.  Uzziel, llego bien mi caja? Y aquí, se presentó, la primera gran pregunta?  Y ahora, qué?  Mis amigos apostaron a que si hacia un Ironman completo.  Mi familia a que no?  Durante dos semanas escuche, todos los argumentos porque no hacerlo, y a cada uno les dí una respuesta basada en evidencia (soy medio investigador y no lo podía dejar de hacer).  Pero la pregunta que me dio la razón de hacerlo, fué?  POR QUE SI HACERLO y todas ellas fueron positivas.  Al leer todas las reseñas que se han enviado, encontré, que cada uno que fuimos o los que hacemos este deporte (Cozumel, etc..,) tenemos una razón particular muy grande para hacerlo.  En nuestras reseñas todos enseñamos algo de ellos y las hemos compartido. 

Después de este momento de introyeción, continuamos la aventura y disfrutamos otros cuatro meses de esclavitud pagada. 

Todos podremos recordar, las idas a la Loma, Ajusco, Autódromo, Valle de Bravo, Teques, etc…  Y en cada uno de ellas, el ensayo y error, para el gran día en Canadá.  Hasta que en un cerrar y abrir de ojos, estábamos en el avión listos para emprender el viaje.  En esta ocasión me toco hacerla de cuidador de niño, el iba solo, con el miedo que un novato tiene al saber que va ha ser papa y que tiene que regresar con bien a su casa (el Pato), pero un experto en Ironman´s.  Así, que a exprimirle toda su experiencia en el trayecto y la camioneta.  Al llegar a nuestro destino, puras caras de amigos y familiares por todas partes, todos con el deseo que todos estuviéramos bien, al que se le perdió la bici, el que rompió el rayo de la rueda, la que espera que llegue su familia, etc…  La rodada, para checar que todo este bien, (el que se cae probando la bici).  La nadada para checar el wetsuite, (el que se le olvidan los googles en México, o sea yo).  La corrida para checar, algo, pero para checar que todo esté bien.  Y luego, la espera para la mañana siguiente.  Los que se fueron de shoppings, los que nos quedamos a comer y no hacer nada, los que se quedaron en su casa para ver la tele… etc…  Se empezaba a sentir la tensión, la emoción y la tolerancia de todos por todos.

No hay plazo que no se cumpla y llego el día de hacer la “cereza del pastel”.  Al llegar cada quien maneja sus nervios y sus emociones a su gusto.  De lo que más me impresionó de esta CEREZA, fueron los 15 minutos antes del inicio, una atmosfera de camaradería a la “n” potencia.  Todos concentrados, todos viendo al horizonte y todos deseando que ese día fuera especial….  Y fue especial.  Suena el disparo y de repente, ese momento de meditación se transforma en acción, 2000 a 3000 deportistas empiezan a desfogar la energía acumulada de casi un año en un objetivo común, llegar a la meta, sabiendo y habiéndolo vivido, que hay veces que no se logra. 

Así, que inicias tu carrera, tratando de recordarte todas las enseñanzas de tus amigos, coaches, familiares, internet, Triathlete Magazine, etc… hasta el momento que todo esto empieza a caer por su propio peso, en su lugar correcto y se empiezas a entrar en una “zona” de confort en el dolor del ejercicio, que cuando te das cuenta terminaste la natación con un conato de pelea, con un compañero tuyo porque pensó que tu eras “Billy” porque llevabas un reflejante en el tobillo. 

En la competencia aprendes que no todo lo has aprendido y que tienes que modificar lo que planeaste en función de la vivencia de ese momento.  En la t1, me quitaron un guante y me quede 6 minutos buscándolo, hasta que dices “a la chin….. lo puedo hacer sin el guante”, te subes a la bici y empiezas a rodar, pasas enfrente a las porras de “ALPUNTO”  pero por no llevar uniforme naranja, no te reconocen, pero dices no importa.  Empiezas a rodar y se afloja algo, te bajas, lo corriges, te subes, se afloja otra cosas, lo corriges, y nuevamente a pedalear empiezan a pasar los minutos y empiezas a pasar junto a tus amigos y dices, que pasa voy rápido, voy a tronar y te limitas, vez el reloj 15, 30, 45, 60 etc.. agua, barra, pastilla, agua, barra pastilla, etc… vigila tu esfuerzo, sigue el plan,  frecuencia cardiaca 135 no mas, pero la velocidad 35 a 40 km por hora, no puede ser.  Te sientes bien, dices sigamos.  Llegas al especial needs y de estar solo, de repente teníamos un picnic varios del equipo:  White (primera vez que le oí decir más de 2 palabras, aunque no lo crean), Rubén, Rodrigo, Billy y yo, hasta que alguien dijo, si no es la Loma, vámonos.

Empiezas a rodar con el estomago lleno, con buen ritmo, muy confiado, dices me faltan tantos km, voy a lograrlo los 180 en 6 hrs. Wow, eso no lo pensé, pero es lograble…. Ja, ha, ja, ha … Segunda lección: nunca te confíes del CLIMA, porqué, este cambia de humor en cualquier instante y eso nos lo hizo.. De un clima templado a frio, con sol, sin aire, sin esfuerzo se transformo en cuestión de segundos en helado, lluvia, con viento en contra y además a esto una subida como la loma con la inclinación del Ajusco.  Es aquí, donde bien decía Rogelio y Marco, durante el iron vas a tener dos o tres veces que vas ha querer claudicar, tirar la toalla y decir ya no sigo.  Aquí, en la montaña me paso.  Entre el factor climático, el desgaste físico, la dificultad del terreno llego el punto de decir, aquí me bajo yo.  En ese momento una Sra. que estaba en la valla apoyándonos, vió en mi cara ese momento de quiebre en mi ánimo, ese deseo de tirar la toalla, yo haciendo mi esfuerzo máximo donde avanzaba una micra en cada pedaleada, empezó a caminar a mi lado, tratando de convencerme de que no me bajara, me decía en 100 mts inicia la bajada, sigue, no, ya no puedo, en serio en 80 mts esta la cumbre del ascenso, sigue, no ya no puedo, estoy congelado, no siento nada, sigue, mira que camino contigo pero ya llegaste, seguimos ella y yo en la discusión cuando de repente la bici de estar inclinada se nivela y en un segundo se inclina hacia abajo……Que pasó…..  Como Dr. Mario me cargue de energía y empecé a descender, 10 km, 20, 30, 40, 50, 60, 70 uff… 76 km, los gringos, los canadienses frenando, yo para esto nací, 20 kms en caída libre, wow…. como en el Ajusco….

Llegas a t2, sales corriendo, y nuevamente logras entrar en ritmo rápidamente y pasan los kms, te encuentras a Uzziel llegando al pueblo cuando tú vas saliendo, sabes que hay 4 hrs por delante.  Observas el paisaje, a tu gente y ves tú frecuencia cardiaca 140, en plan… platicas con varios del equipo y te dicen bajale, vas rápido.  Checas tu velocidad (12 a 13 km/hr) y tu frec. 145, siempre por abajo del umbral, como en las distancias en los Viveros.  Te fijas quienes vienen de regreso y vez Luis, Miguel Angel, Lance, Marco, Ernesto, y, y, YO, apoco, quiere decir que voy excelente…. Mi Cereza me la como completita….  Llegue al special needs.  Como me sentí bien me pare y abrí mí bolsa, compartí comida con unos niños, me puse mi camiseta, tire la bolsa, tomé agua y después de unos minutos, dije: vamos por ellos…. Ja, he, Ja, ji…. Piernas empiecen a moverse que ya estoy listo para estos últimos 16 km que faltan y por mas que les hablaba en español, francés, ingles, calo, las piernas no respondían, empiezas a pensar en todos los trucos, experiencias y milagros y las piernas no responden.  Sacas, todas las pastillas, geles, calcio, potasio, sales, carbo pro, vantages, recoberies, hasta me tome un energy shot para que me recargara las piernas y nada.  Tratas de correr 400 mts, caminas 100 y llega el momento que no hay nada que te de esa energía, al principio dices es tu mente, luego te das cuenta que pagaste el noviciado… si te mandas en la bici, en la corrida la pagas y así me paso.  Empiezas a resignarte de que no te vas a comer la CEREZA como lo habías pensado… Ves pasar junto a ti, a todos tus amigos (ellos corriendo) y ellos tratándote de animar y tu empezando a disfrutar tu caminata y el consomé de pollo.  Al llegar a la meta: Uzziel, como siempre regañándote -  si, pero 10 meses de convivir con el él, logras entender lo que en su forma particular te está diciendo, sigue, ya llegaste, lo lograste…no te des por vencido.

Cuando levantas la cabeza, vez el reloj 12:32:03 hrs.  Entras en un estado de incredulidad, todo un día haciendo ejercicio, es cuando crees en la teoría de la relatividad de Einstein.  Para mi fueron 6 hrs, de haber compartido mi esfuerzo con 3000 triatletas, con mi amor, mi familia y mis amigos y todos los que apoyaron antes y durante el evento.

Es algo digno de volver a vivirlo, SI,  ahora sé porqué, no por la cereza, sino por el pastel (todo este año de transformación), la cereza es solo un título: “IRONMAN”

Jaros Stern